¿Se puede vivir el placer con inocencia?

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¿Se puede vivir el placer de forma inocente?

 

<<El sexo es energía inocente: la vida que fluye en ti, la existencia que está viva en ti. ¡No la malogres! Deja que ascienda a las alturas. Es decir, el sexo debe convertirse en amor>> Osho.

 

En algún momento de la historia humana se concibió el placer como algo riesgoso, indebido y pecaminoso. Claro, el placer puede hacer que no pienses con cabeza fría, o puede que cometas errores por dejarte llevar por él. Y como se creía que el error puede condenarte a una muerte espiritual, el placer te lleva al pecado.

Parece como si el placer siempre necesitara un poco de morbo para que fuese completo, de hecho, se cree que lo más placentero es prohibido.

Te han vendido la idea que el placer te aleja de lo espiritual. Pero, crees que ¿Es verdad que si cometes errores te condenas, y te irá mal? La evolución humana indica que los mejores descubrimientos han surgido de errores. Por ejemplo, Cuando una mujer tiene un embarazo no deseado o no planificado, muchas veces se le ha dicho que ha dañado su vida, por “no manejar bien su sexualidad”, es como si se hubiera condenado a un peor destino, pero en realidad descubre que el hecho de ser mamá y aprender de ese nuevo ser termina ayudándole a descubrir todo el potencial que tiene para conseguir sus metas, amar sinceramente y creer en el proceso de la vida.

Para encontrarse hay que perderse primero y reconocerlo, así que el error está hecho para evolucionar. Y sí el placer te puede llevar al error, entonces también te conducirá a descubrir algo valioso en ti.

El placer es un camino de auto descubrimiento, y si lo aprendes a ver de esta manera, retornas al momento en que todo se concebía con inocencia, como cuando eras un niño. ¿o es qué acaso puedes ver maldad en un bebé? Es en esa etapa donde el cuerpo y el placer se ven como lo más bello del ser humano. Qué lástima que se pierda esa visión de inocencia con el tiempo.

Por represión al placer se ha dicho: “no te toques ahí (genitales)”, “está mal estar desnudo”, “no muestres tu cuerpo”, “es incorrecto tener demostraciones de placer”. Esto sumado a las condiciones sociales donde prevalece la fuerza para controlar y poseer. Una fuerza mal dirigida que se convierte en agresividad y temor por “sobrevivir” o “sobresalir” que te obliga a estar compitiendo, atacando, y al final, te frustra. Esto te lleva al resentimiento y a la lucha contra ti mismo, es entonces cuando te niegas al placer y te autocastigas.

Así es, te flagelas de muchas formas, no te permites disfrutar realmente de la comida, de los aromas, del cuerpo, del sexo… La agresividad unida a la represión al placer es la causa de la violencia en la sexualidad. Por eso cuesta tanto ver el placer como algo inocente, porque tiene que cargar con toda esa suciedad que no le pertenece.

¿Cómo puedes vivir el placer de forma inocente?

En primera instancia debes reconocer tu total inocencia, observarte como un ser completo y en proceso de evolución, libre de culpa, ya que los errores te guían en tu aprendizaje. Eres un ser con tanta profundidad como belleza, y eso le da sentido a tu camino de autoconocimiento, que también está acompañado por el dolor, que te enseña a comprender y alejarte de lo innecesario, a liberarte de apegos y obligaciones.

Liberarte duele, porque tu realidad se ha basado en falsedades que crees que son importantes, pero en realidad te alejan de tu inocencia. Cuesta recuperarla, y cuando reconoces tu pureza y entiendes que tu vida fluye de forma correcta, vuelves a ser un bebé, inocente, lo que en esencia eres.

Tu principal misión es amarte, así entiendes que vivir es una expresión de placer, y te permites disfrutarla realmente, te deleitas con lo sencillo, con el presente; comenzando por tu cuerpo y todo el placer que puedes experimentar con él.

Según Diana Richardson en su libro: Tantra, amor y sexo. El camino para retornar a la inocencia radica en tomar conciencia de la energía sexual en el cuerpo y la mente. El primer paso es sentir la música interna del cuerpo, y eso no es más que percibir la energía del placer que emerge del interior, que no necesariamente requiere de estímulos eróticos. Hay personas que sienten esta energía con más facilidad que otras. Si eres de los que les cuesta trabajo sentirla, usa tu imaginación y le proporcionaras con esto un gran apoyo a tu cuerpo. Ante cualquier vaga sensación de que la energía se mueve dentro de ti, la imaginación servirá para que dicha sensación se intensifique.

Imagina que la energía se manifiesta en forma de cosquilleos, corriente, calor o luz, y dirígela por tu cuerpo haciendo que esta energía se conecte totalmente. La mente se utiliza para pavimentar los senderos que forman los circuitos de energía, los cuales adquieren cada vez más dinamismo a medida que pasa el tiempo.

El segundo paso es tener conciencia de los pensamientos emergentes; incluso aunque no estés utilizando la fantasía en el coito, a menudo acuden a la mente toda clase de pensamientos que en potencia suelen ser destructivos. Cuando tomas conciencia de tus pensamientos, unos 50 mil al día, te sorprenderá descubrir todo lo que hay dentro de ti que no conoces. Usualmente cuesta involucrarse por completo en un acto sexual, si detallas lo que pasa por tu mente en ese momento podrás encontrarte con que se vienen ideas de situaciones que no están ocurriendo en el instante, es allí cuando pierdes la conciencia real de tu placer, pues la energía sexual es tan sutil y sensitiva que incluso un simple pensamiento repentino es suficiente para perturbar su flujo natural.

Los pensamientos automáticos son la forma como la mente quiere mantener su orden basado en las creencias y modelos antiguos, fundamentados por el miedo y el resentimiento. Al ser consiente de tus pensamientos podrás elegir nuevas ideas para involucrarte con tu placer y vivir más intensamente tu sexualidad.

Si te permites sentir a plenitud y explorarte totalmente, descubrirás los tesoros que tu cuerpo tiene guardados. Al dejar de temer si agradas o no a otros, te empoderas, pues es a ti quien debes agradar primero. Por eso, piensa en que la mejor manera de complacer es complacerte. Este es el camino para encontrarse con la inocencia de tu placer y la vía para sentir la plenitud del gozo.

Ese punto en el que vives el sexo de forma abierta y sincera, pues como reconoces el placer en ti, también reconoces el amor. Si entiendes esto, descubres el verdadero valor de la sexualidad.

Escrito por: Jonathan Bonilla

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